El Quijote en el cine

Posted on 29 marzo, 2016

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Si Don Quijote de la Mancha fuera trasladado a nuestros días y acudiera al cine a ver una película, lo más probable es que se emocionara con las aventuras que veía en la pantalla y embistiera contra ella para ayudar al protagonista a derrotar al villano. Así, al menos, lo representó Orson Welles en su inacabada versión de Don Quixote y con esta misma imagen inauguró su conferencia el profesor José María Paz Gago el pasado lunes 21 de marzo en la Universidad Comenius de Bratislava.

“El Quijote en el cine” se sumó de esta manera a los actos que han conmemorado durante los últimos meses los 400 años transcurridos desde la muerte de Miguel de Cervantes Saavedra, un autor que forma “parte del Patrimonio Cultural de la Humanidad” en palabras de Su Excelencia el Embajador de España D. Félix Valdés y Valentín-Gamazo, quien presidió el acto patrocinado por la Embajada de España en Eslovaquia. D. Félix optó por recordar en sus palabras al primer traductor eslovaco del Quijote, el Dr. Jozef Felix, y, así mismo, expresó su satisfacción por las diversas actividades que se están celebrando en honor a una “obra universal e inmortal” que ha inspirado a innumerables artistas desde su publicación en 1605 y 1615.

La conferencia comenzó a las 11 de la mañana con unas palabras de la doctoranda Anna Ďurišíková, quien presentó al profesor visitante José María Paz Gago como catedrático en Teoría de la Literatura y Literatura Comparada en la Universidade da Coruña pero también como poeta y próximamente novelista. Nacido en Celanova (Ourense), “tierra propicia a los poetas” como apostilló D. Félix Valdés, ha publicado estudios cervantinos como Semiótica del Quijote. Teoría y práctica de la ficción narrativa (1995) o La máquina maravillosa. Tecnología y Arte en el Quijote (2006).

Bajo el título “Narrativa y visualidad en la primera novela moderna”, su ponencia se fundamentó en dos grandes constantes de la obra. Por un lado, Don Quijote de la Mancha como primera novela de ficción realista y, por otro, como una encrucijada entre “oralidad, escritura y visualidad”, donde la percepción visual del protagonista sirve como desencadenante de muchas de sus aventuras. Por algo el Quijote no es solo la novela más traducida y publicada de la Historia, sino también una de las más adaptadas a formatos tan distintos como el tapiz, la ilustración, la linterna mágica, el cómic, la publicidad, la animación 3D o, por supuesto, el cine.

Desde su primera adaptación en la francesa Les aventures de Don Quichotte de la Manche (1902) de Ferdinand Zecca y Lucien Nonguet, la obra de Cervantes ha sido adaptada en países como Dinamarca (en 1928), Estados Unidos (en la versión musical de 1972 con Peter O’Toole o en la más reciente de 2015) o China, cuya última y particular versión con samuráis pudo verse durante unos minutos. Aunque curiosamente, el “segundo país más cervantino” en lo cinematográfico ha sido Rusia, origen de una de las mejores adaptaciones hasta la fecha, el Don Kikhot (1957) de Grigori Kozintsev, aunque también, y lamentablemente, de la frustrada versión de Sergei Eisenstein, que fuera retomada por el director alemán G. W. Pabst en Don Quixote (1933).

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Entre las adaptaciones más comentadas destacó también la hispano-mexicana Don Quijote cabalga de nuevo (1973) de Roberto Gavaldón, protagonizada por Fernando Fernán-Gómez y por el cómico Cantinflas en el papel de un irónico Sancho Panza. Escrita por el guionista asturiano Carlos Blanco, gran conocedor de la obra cervantina, fue destacada por Paz Gago por su respeto al original y por su capacidad para aportarle giros interesantes, como ese divertido prólogo en el que el ingenioso hidalgo confunde a un notario con una bella princesa a la que rescatar.

A la pregunta de cuál sería la mejor versión hasta la fecha, sin embargo, el profesor Paz Gago comentó la maldición que parece perseguir a la novela en su existencia audiovisual. Tras el frustrado intento de Sergei Eisenstein hubo que lamentar la versión inacabada de Orson Welles, que estaba destinada a ser una de las más interesantes, por no mencionar los recientes esfuerzos de Terry Gilliam para sacar adelante su The man who killed Don Quixote, recogidos al menos en el curioso documental Lost in La Mancha (2002).

La verdadera pregunta debía ser entonces si la grandeza de la obra es susceptible de adaptarse al cine sin perder su caudal, algo con lo que el profesor se ha mostrado escéptico, pues las traslaciones efectuadas entre ambos códigos “nunca logran estar a la altura” del original, a pesar de otros casos más o menos afortunados como los de los cineastas españoles Rafael Gil (1948) y Manuel Gutiérrez Aragón (1991).

El acto terminó alrededor de las 12,30 de la mañana con las últimas cuestiones sobre la dificultad de traducir la obra al eslovaco, la discutida traducción “actualizada” de Andrés Trapiello, la riqueza de estudio de sus paratextos o el interés que sigue causando la novela en países tan lejanos como Corea del Sur. La jornada fue reanudada a las 16,00 de la tarde con una charla informal para los alumnos de la Universidad Comenius.

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