Lecturas para la Feria de Abril

Posted on 13 abril, 2016

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Abril florecía

frente a mi ventana.
Entre los jazmines
y las rosas blancas
de un balcón florido,
vi las dos hermanas.

Llega el calor, los días se hacen más largos, la Semana Santa despide el tiempo de rezos y penitencias y en Sevilla comienza la Feria de Abril, una de las celebraciones más famosas del calendario español. Según la historia oficial, sus orígenes se remontan a 1846, cuando dos empresarios solicitaron instaurar una feria anual en la ciudad de Sevilla, aunque habría que retroceder hasta los tiempos de la Alta Edad Media para encontrar las primeras ferias y mercados populares en España.

Ninguna de ellas, sin embargo, como la Feria de Sevilla, donde ayer se dio inicio a seis días de casetas, sevillanas, bailes, toros, música, vino y celebración. Si no puedes viajar allí este año, no te preocupes. Te recomendamos varios libros de nuestra biblioteca para sentirte más cerca de Andalucía en estos días de calor.

  • Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer

A pesar de la brevedad de su obra, el poeta sevillano Gustavo Adolfo Bécquer es uno de los grandes autores de las letras hispanas. Periodista de profesión y autor casi inédito por vocación, su poesía musical, ligera, romántica y precisa inauguró la poesía moderna en España, transformando el medievalismo épico de Zorrilla en una línea íntima que fue alabada por el Modernismo y la futura Generación del 27.

Sus Leyendas se componen de breves relatos de fantasía y terror que destacan por su estilo poético, su sensibilidad romántica, su tono melancólico y su ambientación en épocas pasadas de la historia española. “La venta de los gatos”, por ejemplo, una de las leyendas más conocidas de la colección, describe la historia de amor entre dos jóvenes sevillanos a los que persigue la desgracia cuando están a punto de contraer matrimonio.

  • La realidad y el deseo de Luis Cernuda

La Generación del 27 española será siempre recordada por la obra del granadino Federico García Lorca. No obstante, en aquel grupo destacaban otros poetas andaluces de igual categoría. El sevillano Luis Cernuda tuvo que exiliarse tras la derrota en la guerra civil y, desde su destierro, siguió escribiendo una poesía condensada a la perfección en el título de esta antología. Él mismo recopiló sus poemas seleccionando aquellos que consideraba más importantes en su obra.

Octavio Paz ha propuesto dividir esta colección en cuatro partes: “la adolescencia, los años de aprendizaje, en los que nos sorprende por su exquisita maestría; la juventud, el gran momento en que descubre la pasión y se descubre a sí mismo, período al que debemos sus blasfemias más hermosas y sus mejores poemas de amor; la madurez, que se inicia como una contemplación de los poderes terrestres y termina en una meditación sobre las obras humanas, y el final, ya en el límite de la vejez, la mirada más precisa y reflexiva, la voz más real y amarga”.

  • Espadas como labios/La destrucción o el amor de Vicente Aleixandre

Menos célebre que García Lorca pero más valorado por los premios internacionales, Vicente Aleixandre también nació en Sevilla un 26 de abril de 1898. La suya fue una carrera de fondo artística que comenzó en los años veinte, sobrevivió a la guerra civil, maduró en el llamado “exilio interior” del franquismo y tuvo tiempo a señalar el camino de la poesía española del siglo XX. Vicente Aleixandre fue galardonado con el Premio Nobel de Literatura en 1977.

En esta edición de Castalia se recogen sus dos grandes poemarios de madurez, donde el autor demuestra la consecución de un lenguaje poético de verso largo, fecundas metáforas y una sabia recuperación del surrealismo que Aleixandre cultivó hasta el final de su carrera. Según su editor José Luis Cano, “su radical verdad, su canto ardoroso y apasionado, no han dejado nunca de atraer a sucesivas oleadas de lectores”.

  • Soledades. Galerías. Otros poemas de Antonio Machado

A pesar de que muchos lectores le conozcan por sus “Campos de Castilla”, este poeta imprescindible también nació en Sevilla, ciudad a la que dedicó versos tan célebres como estos que empiezan por:

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla,
y un huerto claro donde madura el limonero;


En esta colección de poemas hay espacio para toda una vida y para todo un país que el autor indagó con estilo modernista pero motivos más próximos a la generación de prosistas del 98. El amor, la melancolía, la infancia, el paso del tiempo, la naturaleza, la soledad, la condición humana y la reflexión filosófica son algunos de los temas que pueblan este centenar de poesías.

  • El oro del rey de Arturo Pérez-Reverte

Sevilla no es solo tierra de poesía ni de poetas. También ha sido el escenario de numerosas novelas que describen el ambiente incansable de la ciudad en distintas épocas históricas. Arturo Pérez-Reverte, periodista, articulista, escritor y académico de la RAE, ya le había dedicado a Sevilla su novela La piel del tambor y a ella regresó en El oro del rey, uno de los episodios de su saga sobre el Capitán Alatriste, un héroe español del siglo XVII que convive junto a personajes como el Conde-Duque de Olivares o Francisco de Quevedo.

Ambientada en la Sevilla de 1626, narra una historia de intriga y aventuras entremezclada con sucesos históricos de la Corte española. Diego de Alatriste recibe el encargo de reclutar a un grupo de mercenarios para una misión relacionada con el contrabando del oro de las Indias. Entre otros escenarios se pueden reconocer el corral de los Naranjos, la cárcel real, las tabernas de Triana o los arenales del Guadalquivir.

  • Nadie conoce a nadie de Juan Bonilla

El novelista Juan Bonilla tampoco nació en nuestra ciudad, sino algo más abajo, en Jérez de la Frontera, pero este entretenido thriller sitúa su intriga en el inconfundible bullicio sevillano. Un joven estudiante que trabaja escribiendo crucigramas para un periódico local se ve envuelto en un juego macabro del que no puede salir sin poner en peligro la vida de otra gente.

La novela alcanzó gran popularidad a finales de los años noventa tras ser adaptada al cine por Mateo Gil, guionista habitual del director  Alejandro Amenábar. Su versión, de título homónimo, estaba protagonizada por Eduardo Noriega, Paz Vega, Natalia Verbeke y Jordi Mollá, y todavía es recordada por una tensa escena ubicada en la Semana Santa sevillana.

 

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